domingo, 6 de octubre de 2013

Por última vez

Tengo por justo, en tanto que estoy en este cuerpo, el despertaros con amonestación.
2 Pedro 1:13
 
Por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno.
Hechos 20:31
 
Es siempre un momento conmovedor mirar un paisaje por última vez, dejar la casa por última vez, estrechar una mano amiga por última vez... ver ponerse el sol por última vez. Porque vendrá un día del cual no se verá levantarse la mañana.
 
Tal vez, algunos lectores dirán: ¡Basta! Ustedes nos molestan al llevar nuestros pensamientos tan a menudo hacia la muerte, la eternidad y Dios... ¿Los cansamos? Ustedes preferirían que les habláramos de los asuntos políticos que se discuten en el mundo, de los grandes hombres encumbrados sobre tronos muy frágiles y que caen en la indiferencia de los demás -cuando no en el desprecio- con tanta rapidez como han sido elevados en los honores.
 
Preferirían pues, las cosas que pasan y que duran solo un tiempo antes que las que permanecen para siempre. Corren detrás de los espejismos, y las realidades son aquellas cosas de las cuales no quieren oír hablar.
 
Y, sin embargo, cuando lleguen al término de su viaje terrenal, ¿qué les reportará el recuerdo de los grandes de este mundo? ¿Qué llevarán consigo de los productos del genio humano? En ese momento, su consciencia, les impondrá el pensamiento de sus pecados y sus espíritus el pensamiento de Dios. Entonces podría ser demasiado tarde para saldar la cuestión que les presentamos hoy.
 
Pero, ahora es todavía tiempo. Se les ofrece la salvación pues "de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna"  (Juan 3:16). No aguarden más y acepten lo que Dios les ofrece!


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