martes, 4 de junio de 2013

José Daniel Parra, "Besito de melcocha"

 
 
 
 
 
 

Fausto Miño, "Algo así"

 
 

Economía del Ecuador en la década del 60



Se impulsaba la economía y promovía la unidad nacional, sin embargo en toda la década del 60 hubo inestabilidad política. La economía vivió un difícil momento que se caracterizó por la disminución paulatina de la reserva monetaria internacional que  era sostenida por créditos externos a fin de que el país pueda atender sus compras en el exterior.
 
Las exportaciones, particularmente de café y cacao, habíanse reducido por el deterioro de los precios en el mercado externo. Igual cosa ocurría con el banano.
 
A partir de enero de 1961, se inicia una intensa presión por parte de los sectores agroexportadores de la costa para conseguir una devaluación de la moneda que permitiese una relación externa mas conveniente.
 
Durante la década del 60 se mantuvo un ritmo de crecimiento del 10.1 % anual de promedio. Las importaciones tomaron mayor impulso en la segunda mitad de la década y llegaron a crecer a un promedio de 13.4 % anual.
 
En resumen, podemos asumir que la devaluación fue provechosa porque a más de corregir los problemas cambiarios, estimuló las exportaciones en razón de los nuevos márgenes de competencia de nuestros productos de mercado internacional.
 
La Junta Militar de Gobierno expidió la Ley de Reforma Agraria, el 10 de agosto de 1964. Los gobiernos que actuaron en la década de los 60 pusieron empeño en el aspecto social de la reforma agraria y descuidaron el económico. No hubo asistencia técnica, económica ni crediticia para el nuevo propietario.
 
Hubo solo personas con títulos de propiedad, pero sin otros medios para la producción agrícola. Se reduciría el crecimiento de la actividad agropecuaria, pues el huasipunguero no disponía de los elementos que contribuyen a la mayor producción y productividad.
 
En la década de 1960, particularmente en 1964, se constituirían un mayor número de empresas de las cuales, las "inactivas" o "fantasmas" no llegarían ni al 15 % del total. Se procuraría, por este medio, la formación de empresas que garanticen los intereses de los asociados así como del público en general. También se expide una Ley de Bancos, la Ley de Compañía Financiera, la Ley de Cooperativas y otras de contenido económico-social.
 
La participación del Ecuador en el comercio intra- zonal desde 1963 a 1976 era del 1.4 %.
 
CORREA Paredes, Julio, "La Economía de la República, 1830-1980", Ministerio de Relaciones Exteriores, #7, Quito, 1982.
 
 
 
 


Obras en Ecuador: década del 60

 
 
Para el año 1965 existía ya la dotación de agua potable, alcantarillado y luz eléctrica. Las callejuelas, aún estrechas y románticas  de Quito y Guayaquil dejaban progresivamente las sombras oscuras de la noche y quedaban un poco en la penumbra, alumbradas por un foco de esquina.
 
También existían  obras para pavimentación y adoquinamiento de las calles. Los coches tirados a caballo ya no eran los únicos medios de transporte, sino también los nostálgicos "tranvías" movidos por la electricidad recién instalada a principios de siglo. Para esta época  aparecen los novedosos automóviles o birloches.
 
 
CORREA Paredes, Julio, "La Economía de la República, 1830-1980", Ministerio de Relaciones Exteriores, #7, Quito, 1982.





sábado, 1 de junio de 2013

Población del Ecuador al inicio del siglo XX



Los recursos económicos y humanos son factores determinantes del progreso y desarrollo de un país.
 
El siglo XX encuentra a la República del Ecuador en un proceso de renovación. Para principios del mencionado siglo, se estima la población ecuatoriana en aproximadamente 1 millón 250 mil habitantes, de los cuales el 73,5 %  en la Sierra; el 23,5 % en la Costa y el 3,0 % restante en el Oriente.
 
Para tener una idea de lo que ocurría en otros países cercanos al nuestro, según J. Vincens Vives, en la misma época, la población de Perú alcanza 4 millones 500 mil hab.; Colombia estaba por los 4 millones 300 mil hab.; Bolivia, 1 millón 700 mil hab. y Chile alrededor de 3 millones 100 mil hab.
 
Guayaquil (Ecuador)  tenía 75.000 habitantes y era la ciudad de mayor población; Quito le seguía con 70.000. El crecimiento poblacional se estimaba en el 1.45 % anual, porcentaje que había subido por la disminución de la mortalidad infantil. Pues, a finales del siglo XIX se había iniciado el control de las pestes, particularmente de la fiebre amarilla y el paludismo. También se realizaba un mayor control contra la tuberculosis.
 
La población indígena, paulatinamente, había disminuido en número. El aparecimiento del mestizo era cada vez más notorio.


CORREA Paredes, Julio, "La Economía de la República, 1830-1980", Ministerio de Relaciones Exteriores, #7, Quito, 1982.
 


Para quién es el cielo?




Muchas personas se hacen una imagen muy particular de la gracia. Viene a ser una clase de medida con la cual miden la suerte eterna de las almas. Para esas personas la salvación se compone de muchas obras meritorias completadas con un poco de gracia; se complacen en imaginarse un cielo lleno de buenas gentes que han alcanzado un mínimo exigido por "el buen Dios", y por lo tanto creen que, a los pecadores notorios, se les reserva evidentemente el infierno.
 
Démosle gracias a Dios de que éstos sean meros ensueños. Si fuera así, si el cielo fuera preparado solamente para gente buena, usted y yo estaríamos excluídos. A los ojos de nuestros semejantes quizás pasemos por gente honrada, pero de qué nos vale esa reputación cuando nos hallamos en presencia de Aquel que examina los corazones?
 
Al ser confrontado con Dios (tres veces santo), el joven Isaías que tenía, hasta entonces, una  buena opinión de sí mismo, se siente obligado a exclamar: "Ay de mí, pues soy perdido" (Isaías 6:5).
 
Precisamente, para los que reconocen su estado pecaminoso está reservada la plena gracia de Dios; solo para ellos está abierto el cielo. Jesús mismo declaró que no vino a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.
 
La Escritura afirma: "Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios" (1 Pedro 3:18).
 
Esta es una buena noticia! Entregue su vida a Jesús, tal y como está, hoy mismo!